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lunes, 4 de agosto de 2014

El peligro de sobrepremiar al perro

El Efecto Sobrejustificación

Nos puede parecer intuitivo y lógico que cuanto más se premie con todo tipo de recompensas una conducta del perro, más fácil será que en el futuro la realice. Esto es lo que siempre se ha dicho. Me parece uno de los mayores errores que se puede cometer en el adiestramiento: en ocasiones podemos tener el efecto contrario, que el perro deje de realizar la conducta que queremos. ¿Cómo es posible?...





Para ilustrar y que se entienda lo que quiero exponer en este artículo, voy a describir y poner como ejemplo un estudio que hicieron con unos niños y sus ganas de leer: a estos niños el simple hecho de leer les gustaba, empezaron a darles una taza de chocolate cada vez que se ponían a leer, al cabo de un tiempo les dejaron de proporcionar la taza de chocolate...y los niños dejaron de leer ¡ya no les gustaba!

¿Qué ocurrió? Lo que se llama Efecto Sobrejustificación: premiar con un refuerzo extra y de mayor valor una conducta ya de por sí placentera hará que cuando ese refuerzo extra desaparezca la conducta deje de realizarse.

Con los perros sucede lo mismo. Un error es sobrepremiar conductas que el perro realiza porque le son placenteras o por un simple MUY BIEN y una caricia: al aumentar el valor de esa conducta con un premio extra, se le da al perro un motivo egoísta para realizarla, lo que conlleva a que si desaparece esa motivación externa, la conducta desaparezca.

Este es el porqué de la dificultad que tienen muchas personas para eliminar los premios de comida en el día a día con sus perros y más concretamente en el ejercicio de la llamada: una vez que se construye el vínculo y se asocia una señal a la acción de acercarse al dueño, ¿por qué seguir con los refuerzos extras? Se ha demostrado que el perro segrega oxitocina, hormona relacionada con procesos afectivos, cuando ve a su dueño y/o es acariciado ¿no es suficiente que el perro sienta esta felicidad al acercarse a su dueño? Desde su punto de vista se le está sobrejustificando.

El perro es un animal social, lo lleva en su ADN, es innato en él, en su adiestramiento o educación se debería aumentar y potenciar esta función social a través de refuerzos sociales que hagan al perro mejor adaptado para la convivencia. La creación de nuevas conductas con premios individuales será más rápida pero inconsistente a largo plazo dependiendo de un constante refuerzo premiando funciones egoístas del perro (comer). Por otro lado, usar recompensas sociales (caricias, alagos, retozar por el suelo con el perro...) podrá llevar más tiempo pero facilita la asimilación a largo plazo de la nueva conducta ya que estará cimentada en funciones del perro basadas en la cooperación.

Por lo tanto, es un error sobrepremiar al perro conductas que le gusta hacerlas con recompensas individuales si no se quiere depender de ellas para que las conductas no cesen.

Esto lleva a una pregunta interesante, ¿es posible eliminar una conducta inadecuada para nosotros pero gratificante para el perro a través de la sobrejustificación?

Tema para un próximo artículo...


 


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2 comentarios:

  1. Felicitaciones por sus post.!
    Acerca del tema mi duda es si usted piensa que el premiar con comida no es necesario? O solamente se refiere a ciertos comportamientos aprendidos como el llamado?
    Gracias!

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    Respuestas
    1. Hola, gracias por el comentario y exponer tu duda.
      La comida, pelota, mordedor, juguete...son reforzadores egoístas para el perro pero nos pueden servir en una fase muy iniciar de la construcción de una nueva conducta junto con los alagos y las caricias, y estoy pensando más en todas esas acciones que llamamos habilidades caninas o trucos. Aun así soy partidario de eliminarlos lo antes posible y centrarnos en hacer pensar al perro planteándole problemas cuya solución sea la acción a aprender, buscando que la conducta en sí misma sea la recompensa, es decir, que el perro lo haga porque le gusta hacerlo. En esta forma de verlo el vínculo con el perro es fundamental. Este tipo de recompensas la mayoría las ve como un fin: el perro hace algo y le damos un premio y ahí se acaba. Yo los veo como herramientas que pueden ayudar (también en modificación de conducta para usar la nariz, desviar la atención...) con el objetivo de que al final sea el perro quien decida hacerlo. Por lo tanto, la comida intentó no usarla y hacer que mis clientes se tiren al suelo retozando con el perro como recompensa, sobre todo en la llamada y hacer que el perro te siga (y como consecuencia también el ir con la correa). Como digo en el artículo, las conductas basadas en el refuerzo social que potencian el sistema cooperativo del perro son más consistentes a largo plazo y prácticamente no necesitan mantenimiento con refuerzos constantes. Pedirle al perro un sentado, un tumbado o llamarle y que venga y que lo haga porque tú se lo pides y no porque espera un premio. El vínculo como base del aprendizaje.

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